The Legend of Zelda: Skyward Sword HD cuenta el origen de la historia que une a Link y Zelda

The Legend of Zelda: Skyward Sword es uno de los videojuegos más importantes de la saga que comenzó en NES allá por 1986, ya que cuenta el inicio de la línea temporal, de la que se siguen más de 20 juegos. Sin embargo, carga con un pesado recuerdo: lanzado en 2011 en Nintendo Wii, todas sus mecánicas giran en torno al movimiento físico del control. Y por esto, muchos la pasaron por alto o la abandonaron a mitad de camino: controlar a Link puede ser muy tedioso.

El juego no sólo cuenta cómo se conformó el universo en el cual, 35 años después, millones de jugadores en todo el mundo siguen pasando tiempo. Tiene una trabajada narrativauno de los mejores diseños de niveles de la serie y, aunque un poco tediosas, las mecánicas del motion control son por momentos muy inteligentes e innovadoras.

Por esto, el relanzamiento de la semana pasada en Nintendo Switch es una segunda chance que confirma la idea de la compañía japonesa de revivir entregas del pasado con algunas mejoras y adaptaciones a los estándares actuales que, en este caso, incluyen un esquema de controles sin movimientos y más tradicional.

El problema es que este trabajo de Nintendo quedó un poco a mitad de camino, ya que los cambios en los controles son contraintuitivos para los esquemas actuales de aventuras en tercera persona y cada vez que se retoma el juego es casi imposible sentirlo natural.

Skyward Sword muestra, además, sus años: con una década sobre sus espaldas, el apartado gráfico es muy poligonal, los rasgos faciales se ven un poco extraños y la distancia del dibujado hace que los objetos aparezcan de golpe, ensuciando la experiencia de navegación por los cielos.

En el lado del haber, tiene texturas escaladas a resolución Full HD (1080p y 720p dockeado) y corre a a 60 cuadros por segundo: es uno de los Zelda más fluidos que se puedan jugar de manera nativa. Y Nintendo arregló algunas cuestiones muy molestas, como las constantes interrupciones que tenía la versión original.

El juego tiene su ecosistema en el cielo y link tiene su "Skyloft" para navegarlo. Foto Captura Nintendo Switch

El juego tiene su ecosistema en el cielo y link tiene su “Skyloft” para navegarlo. Foto Captura Nintendo Switch

Sin embargo, el aporte de Skyward Sword es su historia, acompañada de una banda sonora orquestal: criticada por ser muy lineal, es una narración que ayuda a entender qué pasó antes de clásicos como Ocarina Of Time (Nintendo 64, 1998), en un gameplay que, si se aceptan las reglas del juego, tiene para ofrecer unos de los mejores calabozos y puzzles de toda la saga.

En el comienzo era el cielo (sin spoilers)

Zelda y Link, una relación muy cercana en Skyward Sword. Captura Nintendo Switch

Zelda y Link, una relación muy cercana en Skyward Sword. Captura Nintendo Switch

La línea de tiempo de la saga es compleja. Desde que Shigeru Miyamoto -creativo histórico de Nintendo, padre de Mario, Zelda y otros éxitos de la compañía- lanzó The Legend of Zelda en NES hace 35 años hasta hoy, salieron, en total, 23 juegos. Y con esto, viene un sustrato de historias, personajes y eventos que conforman un universo con peso específico (el lore).

La historia de Skyward Sword es el punto de partida de todo: cualquier entrega que juguemos en la actualidad presupone la creación del cielo y de la Tierra en una época en la cual Link y Zelda vivían como amigos (con su inevitable tensión romántica).

Los primeros minutos cuentan de qué va la cosa y, sobre todo, por qué el juego tiene gran parte de sus dinámicas ancladas en el cielo. Din, Nayru y Farore, tres diosas, dieron origen al mundo para que la diosa Hylia cuidara a la trifuerza, una pieza que estructura a casi toda la narrativa de The Legend of Zelda.

Para proteger a este poderoso artefacto y a las criaturas de este mundo, Hilya mandó a sus ciudadanos al cielo: ese es el “Skyloft”, el lugar al que volveremos una y otra vez como el hub donde podemos interactuar con el resto de los personajes. De allí “bajamos” al mundo para progresar a través de calabozos (dungeons), en uno de los Zelda más lineales y estructurados de toda la saga.

Lo interesante es que allí veremos a la versión más terrenal de Zelda, lejos de las investiduras reales que más tarde tendrá en el resto de la saga.

Y que el Skyloft es una de las áreas más nutridas, interesantes y cuidadas dentro de los juegos de Zelda, quizás hasta la llegada del Great Plateau de Breath of the Wild (Switch, 2017).

Los controles: un verdadero desafío

Tecnología avanzada y milenaria en las minas de Lanayru. Foto Captura Nintendo Switch

Tecnología avanzada y milenaria en las minas de Lanayru. Foto Captura Nintendo Switch

Casi todos los Zelda tienen un gimmick, esto es, una particularidad que estructura a la historia: en Ocarina of Time, Link viaja en el tiempo, en Majora’s Mask, se transforma en distintas razas con máscaras, en A Link to The Past hay un traspaso al “outworld”, y así la diferencia a un juego de otro.

En 2011 el ciclo de Nintendo Wii, sexta consola más vendida de la historia, estaba llegando a su fin. Lanzada en 2006, la séptima generación de Nintendo había tenido unos 5 años de éxito y muchos de sus juegos habían revolucionado el mercado, al punto que Playstation y Microsoft imitaron el sistema con Move Kinetic en sus PS3 y Xbox 360.

Y Shigeru Miyamoto no quería despedir a la Wii sin un Zelda que girase 100% en torno a las mecánicas de movimiento. Todo estaba estructurado en torno a esta idea: blandir la espalda, columpiarse entre plataformas, resolver puzzles y otras mecánicas dependían enteramente del movimiento del Wii Mote.

Esto resultó muy molesto para muchos jugadores, acostumbrados a un control tradicional y dividió aguas, pero fue seguramente muy original: un juego de aventuras en tercera persona donde para interactuar con el personaje demandaba bastante más de parte del jugador, al punto de generar hasta cansancio físico de tanto mover los brazos.

Y sin dudas sacaba a relucir, ya sobre el final de ciclo de su vida, lo que Nintendo Wii representó no solo para la compañía japonesa, sino para la industria de los videojuegos en general.

La versión de Nintendo Switch: mejoras y molestias

Uno de los jefes de la primera parte del juego. Foto Captura Nintendo Switch

Uno de los jefes de la primera parte del juego. Foto Captura Nintendo Switch

La versión de Nintendo Switch no sólo actualiza texturas, resolución, calidad de imagen y framerate (es el primer Zelda en correr a 60 cuadros por segundo de forma nativa), sino también permite, 10 años después, utilizar controles (casi) tradicionales. Ambas experiencias, el motion control y la “normal”, tienen sus pros y sus contras. Pero ninguna de las dos termina de convencer.

El control por movimiento esta vez demanda calibrar constantemente el joy-con derecho, que apunta a la pantalla, ya que Nintendo Switch no tiene una cámara receptora que registrara el movimiento como tenía la Wii.

Sin embargo, en Switch esto tiene un problema enorme: el llamado “joy-con drift”. Este es un problema que tienen casi todas las consolas de Nintendo y responde a que, luego de un tiempo, alguno de los sticks de los controles empiezan a fallar y el personaje se mueve solo.

Esto es muy molesto y, en nuestro caso, sucedió, ensuciando completamente la experiencia del motion control y haciendo que la abandonemos para usar el Pro Controller bajo un esquema tradicional.

Dungeons con excelente diseño. Foto Captura Nintendo Switch

Dungeons con excelente diseño. Foto Captura Nintendo Switch

Bajo los controles “normales”, Nintendo tuvo que adaptar el uso de los ítems al stick derecho, en lugar de a los botones clásicos. Esto se entiende por lo mencionado anteriormente: ciertos puzzles y diseños de niveles tienen sentido con dinámicas de movimiento, y el segundo stick puede emular esa función, aunque se siente como una adaptación rudimentaria de un esquema que parece más bien una emulación que un original.

¿Dónde está la mejora de la versión de Switch, entonces?

En que se trata de un juego más fluido, la mejora en la performance de los cuadros por segundos se nota muchísimo, los colores se ven vívidos y vibrantes y, a pesar de que los gráficos tienen 10 años y que se nota que ya le pasaron tres generaciones de consolas por encima.

El autoguardado y la menor cantidad de interrupciones que tenía la versión de Wii hacen que las molestias de los controles, después de unas cuantas horas, pasen a un segundo plano.

Pero sin dudas el control sigue siendo lo más flojo de toda la experiencia: nunca terminamos de acostumbrarnos.

La historia, el motor de Skyward Sword

La compleja línea temporal de The Legend of Zelda: Ocarina of Time divide los eventos. Fuente Hyrule Historia

La compleja línea temporal de The Legend of Zelda: Ocarina of Time divide los eventos. Fuente Hyrule Historia

Skyward Sword es una pieza fundamental en el enorme rompecabezas que es la saga de The Legend of Zelda. Con las mejoras y comodidades que trae la versión en HD, el relanzamiento de Nintendo seguramente sea la versión definitiva.

A pesar de que se trata de un juego viejo que muestra sus años, vale la pena darle una segunda chance si el original de Wii se pasó por alto. El diseño de niveles plantea de manera muy inteligente uno de los engranajes centrales de The Legend of Zelda: los calabozos y sus puzzles.

A pesar de algunas partes un poco tediosas (como el Volcán Eldin), Skyward Sword está repleto de contenido. Skyloft, el lugar al que volvemos una y otra vez en nuestra aventura, tiene entrañables personajes que quedarán en la memoria de muchos.

El juego encierra, eso sí, una paradoja: transcurre en el cielo y, sin embargo, se siente por momentos encerrado y claustrofóbico. Su historia y su gameplay son muy lineales, dejando poco margen a la libertad del jugador.

Sin embargo, esta paradoja parece deliberada: es necesario que sea un juego lineal, porque todo lo que allí ocurre es el punto de partida de The Legend of Zelda. Y es ahí donde los guionistas brillan por la historia que cuentan: Skyward Sword tiene la sensación de lo inevitable.

Así, con algunos ajustes y retoques, los seguidores de la saga que ignoraron (con fundamentos) Skyward Sword en 2011 ahora pueden conocer su historia en 2021, pero tendrán que adaptarse a la idea de un esquema de controles muy tedioso.

Una historia que, al fin y al cabo, es el libro del Génesis de una de las sagas más icónicas de la historia de los videojuegos.

The Legend of Zelda: Skyward Sword HD. Foto Nintendo Switch

The Legend of Zelda: Skyward Sword HD. Foto Nintendo Switch

Artículo original, en Clarin.com

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