“Mario Golf: Super Rush” mantiene viva una tradición de Nintendo que comenzó hace 34 años

Hace casi 10 años le preguntaron a Shigeru Miyamoto, creador de Mario Bros, cómo era posible que el plomero más conocido del mundo no tuviera problemas en participar de carreras de karting con Bowser, su peor enemigo. La pregunta tiene sentido, ya que en juegos como Mario Kart, Mario Tennis Mario Golf, el conflicto parece quedar de lado en función de un único objetivo: competir.

El creativo de Nintendo, por supuesto, tenía una respuesta preparada: “Lo que sucede es que, según la historia que estemos contando, Mario, Luigi, Bowser, Toad y Peach son más bien actores. Es como Popeye y esos personajes antiguos, donde cada personaje adopta distintos roles según los distintos episodios”.

Retomando esta premisa, Mario Golf: Super Rush, lanzado en Nintendo Switch la semana pasada, explica por qué están todos invitados a la fiesta.

El lanzamiento de Nintendo retrotrae a una saga que tiene una historia importante en la tradición de Nintendo y que, tras pasar por distintas versiones, alcanzó en Switch su forma final: divertido, multijugador y portátil.

Mario Golf: Super Rush

Mario Golf: Super Rush

Pero que lamentablemente se siente como una oportunidad desperdiciada: tiene algunos problemas que no lo hacen un título a la altura de los estándares de Nintendo, como un modo historia que podría haber sido mucho mejor de lo que es y gráficos, por momentos, que parecen de hace dos generaciones.

A pesar de esto, Mario Golf Super Rush es una buena forma de introducirse en el mundo de este deporte, que tiene mucha terminología técnica. Y que Nintendo siempre intentó “bajar” al público infantil, para expandirlo desde hace ya 34 años a otros horizontes, incluso involucrando a golfistas profesionales.

¿Un juego de Golf? Desde 1984, en NES y Famicom

El primer juego dedicado al deporte de Golf que lanzó Nintendo fue el homónimo Golf, en 1984.

Allí no estaba Mario ni ningún personaje, por la simple razón de que el videojuego intentaba ser lo más parecido a un simulador de golf de la época.

Dos años después Nintendo quiso probar algo nuevo: lanzó la extraña Famicom Disk System, un periférico que se vendió solo en la versión japonesa de la consola y que funcionaba con disketes. Para este dispositivo salieron en Japón dos entregas, llamadas Golf (Japan Curse) y Golf (U.S. Curse).

La idea del sistema era algo que la compañía japonesa siempre priorizó en su modelo de negocio: la comunidad. Los jugadores podían llevar estos discos a unos kioscos que se encontraban en tiendas que vendían videojuegos para registrar puntajes. E incluso llegó a entregar premios para los mejores puntajes y los hoyos en uno.

El diskete que se llevaba a las tiendas para cargar los puntajes. Foto Twitter: Defthead

El diskete que se llevaba a las tiendas para cargar los puntajes. Foto Twitter: Defthead

La modalidad fue exitosa: Nintendo estima que vendió entre ambos disketes 1.3 millones de unidades. Sí: más de un millón de juegos de golf, con Mario en la portada del juego como puerta de entrada a la masividad.

Lo cierto es que allí estaba en germen la idea: Mario, además de arreglar cañerías y rescatar princesas, también sabía jugar al golf.

Y esto lo demostraría cuatro años después, en Nes Open Tournament, un juego que ya tenía lugar en el Reino Champiñión.

El arte de Nes Open Tournament Golf. Twitter: VideoGameArt&Tidbits

El arte de Nes Open Tournament Golf. Twitter: VideoGameArt&Tidbits

Esto ya marcaba un sello distintivo de Nintendo: así como Disney tenía a Mickey como ícono y cara visible en todo el mundo, Mario ya perfilaba como el entrañable personaje que la compañía japonesa adoptaría como su identidad inequívoca.

Y de a poco, el golf pasaba a ser bastante menos importante que Mario.

El golf también puede contar historias

La estrategia de Nintendo se diversificó en dos tipos de juegos: por un lado, los más tipo arcade, como Mario Golf 64 (1999), donde se prioriza la jugabilidad contra otros jugadores, más fáciles de jugar. Pick up and play.

Por el otro, los RPG. Los juegos RPG, conocidos como “de rol”, son aquellos donde se nos cuenta una historia a través de personajes que se pueden ir mejorando a lo largo del juego. ¿Cómo aplicar esto a un juego de golf?

Simple: haciendo que usemos a un personaje inexperimentado que, con práctica, paciencia y constancia, sea capaz de dominar el arte de pegarle a esa pequeña pelotita para que quede lo más cerca del hoyo posible.

Mario Golf en Game Boy Color es el primer juego de Camelot. Foto Nintendo

Mario Golf en Game Boy Color es el primer juego de Camelot. Foto Nintendo

Para llevar adelante esta estrategia, Nintendo acudió a otra compañía: Camelot, que es la que se ha encargado de adaptar las experiencias de golf de Mario (y de tenis, pero esa es otra historia).

En esta línea están Mario Golf en Game Boy Color (que salió el mismo año de la entrega de Nintendo 64, 1999), y su secuela, Mario Golf: Advance Tour para Game Boy Advance. Estos son dos juegos muy aclamados por la crítica.

A partir de allí, Nintendo entendió que la fórmula de mantener dos tipos de títulos Mario Golf World Tour, de 3DS, revivió el concepto de Arcade, con 16 circuitos con más de 200 hoyos y 21 personajes, dejando el RPG de lado.

Y ahora, Mario Golf: Super Rush recupera la idea de contar una historia a través de este deporte, llevando a nuestro protagonista a un country donde deberemos mejorar nuestras habilidades para poder competir contra los mejores del mundo: Mario y sus amigos (y enemigos).

“Mario Golf: Super Rush”: qué funciona y qué no

Mario Golf: Super Rush. Foto Nintendo

Mario Golf: Super Rush. Foto Nintendo

Super Rush basa la jugabilidad en un nuevo truco (gimmick), como suelen tener casi todos los juegos de Nintendo: una mecánica nueva, distintiva, que lo diferencia del resto de la saga. Y es esto del “super rush”: golpear la bola y salir corriendo hasta la próxima posición, en el modo “Speed Golf”.

En el medio encontramos enemigos clásicos del universo de Mario, monedas, algunas mejoras y obstáculos. Sin embargo, esta modalidad no termina de ser del todo convincente y se torna un poco repetitiva.Play VideoSpeed Golf, el modo nuevo que trae Mario Golf: Super Rush

Más allá del modo multijugador y la posibilidad de jugar online con amigos (uno de los puntos flojos en el universo de Nintendo, donde ni siquiera hay “voice chat” para charlar mientras se juega), el juego se inscribe en la tradición de los desarrollados por Camelot y tiene su elemento RPG con el modo “Aventura”.

La premisa es muy buena: nuestro personaje propio (hecho en base al universo Mii, el avatar que usamos en nuestra consola) va a pasar una estadía en una suerte de country donde va a tomar clases para poder jugar al golf, mejorar y eventualmente competir contra los jugadores de élite que, claro, son Mario, Luigi, Yoshi, Donkey Kong, Boo, Toad y varios icónicos personajes más.

Nuestro personaje puede mejorar sus estadísticas a medida que progresa. Captura en Nintendo Switch

Nuestro personaje puede mejorar sus estadísticas a medida que progresa. Captura en Nintendo Switch

Así, a través de un circuito de entrenamientos, clasificaciones y pruebas, podemos ir mejorando a nuestro personaje eligiendo de qué manera queremos que juegue: potencia, grip, velocidad y otros parámetros pueden irse mejorando con puntos.

Acá brilla el elemento RPG, dejándonos personalizar a nuestro jugador para incluso enfrentar algunas batallas con jefes finales (sí, ¡bosses en un juego de golf!).

Mientras, enemigos clásicos como Goombas, Koopas y Shy Guys actúan de visitantes en el country y nos plantean desafíos y también nos enseñan mecánicas de juego.

Ahora bien, el juego tiene dos problemas muy grandes.

En primer lugar, el aspecto gráfico. Si bien Nintendo Switch es una consola que tiene sus limitaciones y está muy por debajo de las capacidades gráficas de una Playstation 4 o Xbox One, el procesador customizado de nVidia ha demostrado maravillas como Super Mario Odyssey Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Mario Golf: Super Rush se ve, por momentos, bastante mal.

Todo parece indicar que Camelot sacrificó el rendimiento por el apartado gráfico: corre a 60 FPS sin problemas, pero las texturas de los árboles, el agua, incluso algunos bordes extremadamente “serruchados” realmente hacen pensar que los gráficos no están a la altura de los estándares de un título de Nintendo.

Mario Golf: Super Rush no tiene los mejores gráficos de la consola. Foto Captura Nintendo Switch

Mario Golf: Super Rush no tiene los mejores gráficos de la consola. Foto Captura Nintendo Switch

Pero el problema más grande del juego viene por su modo historia: el recorrido en el country no tiene casi sentido. Se limita a hacer lo que nos dicen, ir a dormir, y jugar un torneo. Si bien se pueden comprar upgrades, la oferta es limitada.

Por otro lado, los movimientos de nuestro personaje se sienten muy acartonados por momentos

En el lado del haber, la mecánica del golf en sí es divertida, tiene una amplia gama de posibilidades que “respetan” las reglas del juego y el multiplayer es entretenido.

Así, Mario Golf: Super Rush termina siendo un buen juego de Golf, pero Camelot parece haber desperdiciado la oportunidad de contar una buena historia.

Algo que desde 1984, Nintendo viene haciendo muy bien con casi cualquier género que meta en el universo de Mario.

Mario Golf: Super Rush cuesta 5.460 pesos más impuestos en la tienda online de Nintendo Argentina.

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