Cafecito: creó una startup para “pasar la gorra” online durante la pandemia, dejó su trabajo y está por extenderla al resto de Latinoamérica

Damián Catanzaro. Foto Germán García Adrasti
Damián Catanzaro. Foto Germán García Adrasti

Argentum Online es un juego argentino creado en Visual Basic que se publicó en 1999. Damián Catanzaro, por aquel entonces, tenía apenas 4 años. No se imaginaba que ese mundo fantástico, que supo reunir a una gran comunidad hispanoparlante en un multijugador masivo, sería su puerta de entrada a la programación. Y mucho menos, que por ese camino llegaría a crear una aplicación clave en tiempos de pandemia: Cafecito.

La app es una versión argentina de Patreon o “Buy me a coffee”, que son sistemas de donaciones para “creadores de contenidos”: escritores, músicos, artistas, youtubers, etc. Una suerte de “pasar la gorra”, como siempre se hizo en plazas, subtes y colectivos, pero digital.

Con 26 años, Damián logró replicar una idea que, en Argentina, no existía: “Cafecito nace por una necesidad mía, yo estaba buscando una manera de financiar los proyectos que iba haciendo y al no encontrar una alternativa local a lo que veía afuera, decidí armar una muy simple que después terminó derivando en la plataforma que es Cafecito ahora mismo”, cuenta a Clarín desde su casa en Villa del Parque.

El sistema es simple: un creador de contenido (youtuber, streamer, escritor, periodista, etc.) pone el botón o link a Cafecito, “invitando” a que le hagan una donación.

La app es una versión argentina de Patreon o “Buy me a coffee”, que son sistemas de donaciones para “creadores de contenidos”: escritores, músicos, artistas, youtubers, etc. Una suerte de “pasar la gorra”, como siempre se hizo en plazas, subtes y colectivos, pero digital.

Con 26 años, Damián logró replicar una idea que, en Argentina, no existía: “Cafecito nace por una necesidad mía, yo estaba buscando una manera de financiar los proyectos que iba haciendo y al no encontrar una alternativa local a lo que veía afuera, decidí armar una muy simple que después terminó derivando en la plataforma que es Cafecito ahora mismo”, cuenta a Clarín desde su casa en Villa del Parque.

El sistema es simple: un creador de contenido (youtuber, streamer, escritor, periodista, etc.) pone el botón o link a Cafecito, “invitando” a que le hagan una donación.

Esta puede ser de una vez o una suscripción mensual para contribuir con regularidad. Y Damián se queda con ese 5% de lo que recibe el beneficiario.

Cafecito, la aplicación para "pasar la gorra" online.

Cafecito, la aplicación para “pasar la gorra” online.

Los números son bestiales: apenas un año de vida, hay 135 mil cuentas creadas (no todas están 100% activas, claro) y casi un millón de visitas mensuales.

Su creador empezó a “codear” -programar- de chico, cuando se propuso migrar la plataforma del Argentum Online a una versión web, para que todos pudieran jugar sin tener que instalarlo.

El sitio, traducido a HTML Javascript, todavía está online y operativo.

Damián fue a una escuela técnica en Lanús y no siguió estudiando a nivel universitario. “Lo intenté, pero no era algo que podía hacer, no era para mí”, cuenta. En cambio, se dedicó a programar cada vez más.

Tras renunciar en agosto del año pasado a Digiventures (una fintech donde era líder técnico de dos proyectos), ahora se dedica de lleno a Cafecito, aplicación que lanzó el 29 de mayo de 2020 y hoy se propone llevar a otros países de Latinoamérica.

Desde su escritorio con tres monitores, un mini taller de impresión 3D, la máscara de Majora (una entrega de The Legend of Zelda que salió cuando Damián tenía apenas 5 años) y un Pikachu disfrazado de Thor, Damián contó a Clarín un poco de su historia, qué anda programando y cuáles serán los próximos pasos de Cafecito.

Cafecito ya tiene más de 130 mil usuarios. Foto Germán García Adrasti

Cafecito ya tiene más de 130 mil usuarios. Foto Germán García Adrasti

─¿Cómo aprendiste a programar?

─En desarrollo me metí a los 13 años por el Argentum online, tenía una comunidad muy grande de desarrollo ese juego. Y por estar metido en eso, tener un servidor y demás, terminé aprendiendo la base de la programación, conociendo gente y sabiendo lo que sé ahora.

─¿Qué desarrollaste antes de Cafecito?

─Antes de Cafecito tuve un montón de proyectos que no salieron a la luz, pero hubo dos en particular que sí hice: uno fue CourseIt, un bootcamp de programación. Ya no estoy más ahí pero mi socio y amigo lo sigue manteniendo. Y el otro fue el proyecto de Argentum Online.

─¿En qué te basaste para desarrollar Cafecito?

─Fueron tres ideas: una es “Patreon”, que es la más conocida. Y el concepto de “café” hay dos afuera: “Coffee” y “Buy me a coffee”. Fui agarrando un poco de cada una y ahí armé Cafecito como es hoy en día.

─¿Cómo fue el paso a paso del desarrollo?

─Cafecito nace de un tuit. Yo conté que se me había ocurrido la idea de traer un proyecto así a Argentina.

Se empezó a copar mucha gente y en febrero del año pasado terminé la primera versión de lo que fue Cafecito, que no era una plataforma en sí sino un perfil mío donde la gente podía mandar cafecitos dejando un mensaje, les llegaba MercadoPago y hacían el pago ahí. Después el 29 de mayo fue el día que salió la plataforma. En todo ese transcurso yo estaba desarrollando ese perfil y como había gente interesada en crear uno propio pensé ponerlo en una plataforma para ver qué salía de eso.

─¿Qué desafíos encontraste al avanzar con la app?

─Las integraciones de pagos. Actualmente en Argentina se integra sólo en MercadoPago (MP). Si bien hay otras, no son muy populares y MP la conoce todo el mundo. El desafío más grande fue integrar MP para que todo el mundo pueda usarlo.

─¿Quién es el que más la usa?

─Hay muchos streamers que se metieron, uno de ellos es Lucho Mellera, comediante, que está entre los top de los cafecitos recibidos. Lo usa en su stream para que le donen por ahí.

─¿Alguna historia que te haya sorprendido?

─A Principio de año pasó que se incendió una panadería en Tierra del Fuego [La Unión, ver acá] y usaron Cafecito para juntar 450 mil pesos para ayudarlos. Lo impulsó Churrería El Topo.

─¿En qué lenguajes desarrollás y por qué?

Javascript, lo estoy usando más que nada porque es uno de los lenguajes más populares actualmente y sirve para un montón de aplicaciones. Se puede programar para webs pero también para servidores, armar aplicaciones de escritorio y es muy poderoso, incluso apps para celular. Te da mucha versatilidad, además de que es muy usado, tiene la ventaja de que si tenés una duda siempre vas a encontrar alguien que ya lo preguntó y se lo resolvieron.

─¿Qué hacés cuando no estás programando? ¿A qué le dedicás tiempo?

─Un montón, la programación en sí misma es un hobby para mí. Pero fuera de eso me gusta pintar. Suelo pintar figuras, soy bastante fanático de las impresoras 3D, tengo dos en casa. Estoy todo el tiempo imprimiendo cosas y con eso juego bastante. Desde el lado físico me gusta entrenar, hago crossfit y juego al fútbol.

Un "Pikachu-Thor" impreso en 3D. Foto Germán García Adrasti

Un “Pikachu-Thor” impreso en 3D. Foto Germán García Adrasti

Damián incursiona en implementaciones con impresiones 3D y pinta modelos. Foto Germán García Adrasti

Damián incursiona en implementaciones con impresiones 3D y pinta modelos. Foto Germán García Adrasti

─Para el que no tiene idea y se cruza tu bio de Twitter: ¿qué es ser un “full stack web developer”?

─Es una manera de llamarle a una persona que se encarga no sólo de hacer una página web en sí sino la parte del servidor y la arquitectura de la base de datos, dónde corre. Es una persona que tiene muchos roles de muchas tecnologías diferentes para armar una aplicación o web.

─¿Hoy vivís de Cafecito?

─Sí, estoy viviendo 100% de Cafecito, no vivo de otra cosa. En agosto renuncié a mi laburo y me puse a trabajar en Cafecito de lleno, ya en ese momento me dejaba un ingreso como para vivir y pagar las cuentas, y hoy también me deja ahorro.

─¿Y por qué te sigue dando trabajo la app?

Porque hay que mantenerla, dar soporte, mejorarla. La idea es expandirlo a varios países más de Latinoamérica, así que ese es uno de mis trabajos principales actualmente.

Mantenimiento y expansión, el día a día con Cafecito. Foto Germán García Adrasti

Mantenimiento y expansión, el día a día con Cafecito. Foto Germán García Adrasti

─¿Es muy complicado ese proceso?

─Hay dificultades, tengo que abrir una sociedad en cada país para que Cafecito pueda operar, actualmente estoy viendo de abrir 3 sociedades, en Uruguay, Chile y México, la idea es que en los próximos meses poder ir desembarcando en esos países.

─¿Le vas a agregar más medios de pago?

─Si, quiero agregar PayPal ahora, para que también puedan aceptar pagos desde el exterior, ya estoy en los últimos pasos.

─¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

─Ahora no estoy con ningún proyecto extra. Estoy leyendo mucho sobre cripto, sobre las tecnologías, los contratos inteligentes y la programación que hay detrás de esto. Si hay un proyecto en el futuro seguramente sea algo con esto.

El mini taller de impresión en 3D. Foto Germán García Adrasti

El mini taller de impresión en 3D. Foto Germán García Adrasti

─¿Invertís en criptomonedas?

─Me gusta mucho ver la tecnología que tiene atrás. Tengo metido un poco de dinero en ETH y Bitcoin, ahora metí en Polygon que es una nueva.

─Más allá de ellas, ¿qué futuro le ves al blockchain como tecnología?

─Me parece que el blockchain tiene un montón de usos, seguro que muchos que todavía no conocemos, pero no tantos como la gente o las empresas lo quieren vender. Hace un tiempo, cuando empezó el furor por esto, que se le agrega un blockchain a cada emprendimiento o cosa sólo para aumentarle su valor y no tiene mucho sentido.

─¿Y a los NFT?

─Los NFT son una manera de interactuar sobre el blockchain donde se guardan las imágenes o firmas de los autores, pero no termino de saber qué futuro le veo a eso. Se que se están haciendo un montón de cosas porque al ser una base de datos descentralizada tiene millones de usos y con el tema de Ethereum de tener contratos inteligentes le dio una capa extra de poder programar arriba del blockchain, tiene para innovar para rato.

Foto Germán García Adrasti

Foto Germán García Adrasti

Artículo original, en Clarin.com

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